Estaba esa mañana tremendamente ocupada, cuando el teléfono llamó.
-¿Hola? –Silencio- ¡Hola! –Nada. Bueno, alguien que equivocó el número y además es tímido para reconocerlo.
A los pocos minutos nuevamente, y entonces se oyó una suave voz masculina que en un laborioso castellano

























¡Envíanos un Email