¿Te sientes agobiado por las cosas de la vida? Toma fuerzas en la esperanza de que un día estarás en el cielo y allí todo lo malo cesará.
Se cuenta que Beethoven, uno de los más grandes músicos que ha existido, vivió una vida triste, de mucho trabajo, golpes, lágrimas, lecciones y furiosas diatribas de su padre que era un alcohólico, que al descubrir el talento de su hijo a una edad muy temprana, decidió usarlo como su único medio de sustento y convirtió su infancia en un tormento continuo a tal extremo que Beethoven diría después que no recordaba haber tenido momentos de felicidad en su niñez. A más de esto, siendo ya un joven, comenzó a luchar contra un enemigo terrible: la sordera y a los cuarenta años era totalmente sordo, y tuvo que dejar de tocar en público. Pero no se dejó vencer y se dedicó a componer, y a pesar que padecía de gota y reumatismo, continuamente se repetía: “Valor, mi espíritu vencerá”. Sus años de sordera fueron los más prolíficos.
Compuso nueve sinfonías, treinta y dos sonatas y cinco conciertos para piano, diez sonatas para piano y violín, varios cuartetos para cuerdas, música vocal, música para teatro y mucho más. Su música influyó mucho a compositores posteriores.
Casi en su lecho de muerte, Beethoven sabía que el mundo no lo había comprendido ni a él ni a su música, pero con una sonrisa de felicidad en sus labios susurró: “Podré escuchar en el cielo”.
¿Es ésta tu esperanza también? Que tu vida esté siempre fortalecida por la esperanza de llegar al cielo, y esto te permita tomar nuevas fuerzas para continuar y poder llegar al final.
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Alguien dijo que “al final todo estará bien, y si no lo está, aun no es el final”. Esa esperanza de llegar a morar con nuestro amado Jesús nos llena de fuerzas para dar un pasito más. Gracias Judita por recordarnos que en el cielo cesarán nuestras lágrimas.
Te quiero y me quedo corta.