¡Se ha hablado tanto de este tema! Y sin embargo, a medida que más tiempo transcurre, más amargura se nota en el rostro de las personas, y menos bondad o dulzura. Es asombroso que a pesar de tantos adelantos, de descubrimientos asombrosos y de la multiplicación de la ciencia, no hayan podido los hombres encontrar el secreto de cómo sentir y demostrar amor hacia sus semejantes. Porque amar a nuestra familia, a nuestros amigos, a la gente que nos simpatiza, es sencillo. Pero amar a todos los que nos rodean, aunque no nos agraden, demostrar dulzura a quien vemos que no la merece, al que nos responde en mala forma o sencillamente nos ignora cuando le interpelamos, ser paciente y dulce con el áspero y rudo, eso es algo difícil y que requiere un toque especial de parte de Dios para que se pueda ver en cada uno de los que, la dulzura de ese amor transformó, cambiando nuestra pasada manera de vivir, para hacernos hijos de Dios.
Lo que me parece más terrible y triste de todo esto es que en ocasiones, hasta en las familias, se está notando un endurecimiento, una indiferencia, una amargura que no es propia de seres que se aman y que se deben proteger unos a otros. Y si en los que no conocen a Dios suceden estas cosas, pues es propio, precisamente porque no conocen a Dios. Pero que entre los llamados a ser luz del mundo y sal de la tierra, no se pueda decir que vivimos en la misma forma amargada y triste en que viven ellos. Tenemos un compromiso real y precioso. Honremos nuestro llamado y levantemos en alto el nombre de Dios y demos a todos lo mismo que hemos recibido de nuestro Padre celestial, la dulzura de un amor limpio y puro que transforma vidas y cambia corazones. Marchemos por el mundo enarbolando la bandera del Evangelio y esparciendo en abundancia y a cuantos encontremos en nuestro andar, la dulzura del amor.
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Gracias tia Luly, por esta preciosa Perla. Cada dia nos convencemos mas de la necesidad que tenemos de Dios para todo en la vida, hasta para amarnos. Y ese es el distintivo de los hijos de Dios, porque Cristo dijo: “En esto conoceran que sois mis discipulos, si tuviereis amor los unos por los otros”.
Besitos