-Por Carmen Verdecia
Para ti que con mucho amor das honor cada día a ese gran líder, va esta reflexión. Porque yo sé muy bien qué es ser la esposa de un líder, (Soy esposa de uno de ellos) Y No Es Fácil.
Se escucha mucho este dicho: “Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer.” Eso es muy cierto. Solo Dios sabe cuánta entrega, renunciación, desvelos y censuras, has tenido que soportar. Muchas veces se te ha quedado el baño y la comida preparada; celebraciones de cumpleaños y aniversarios olvidados sin poderlos celebrar. Sé que has tenido que enfrentar crisis económicas, enfermedades de los hijos o algún familiar cercano añorando la presencia del ser amado. También fríos, desvelos, preocupaciones y la lista podría ser larguísima. Mas tú amiga, lo has dado todo por amor. Amor a ese compañero especial, que sé muy bien hubiera querido estar a nuestro lado cuando nuestros pequeños hijos pronunciaron su primera frase que por lo general es…Papá... También disfrutar de sus primeros pasos, animarlos en sus juegos; su primer día de clases; hacer sus tareas… En fin, disfrutar cada día como nosotras de los regalos de Dios que son nuestros hijos.
Imagino cuánto cuidado y amor nos hubieran dado en nuestras enfermedades, y ánimo en nuestras angustias por la experiencia de las veces que hemos podido contar con su presencia. “Los grandes hombres trabajan, estudian y ayudan a otros sin esperar una recompensa.” La nuestra está en los cielos.
Se necesita mucho dinero para vivir bien hoy en día. Hay demasiadas exigencias en las familias y los padres deben trabajar en exceso para suplir las necesidades del hogar. Si tu pareja trabaja mucho, no lo juzgues ni lo trates mal. Ámalo. Compréndelo. Cuando llegue de mal humor, sé atenta y cariñosa con él; déjalo descansar, pues no sabes todo lo que le ha pasado durante el día. No le exijas tanto, demuéstrale tu amor y respeto agradeciendo lo que pueda darte. Ellos también, con frecuencia, se sienten solos, tienen miedo, preocupaciones y a veces, igual que tú, dejan escapar sus lágrimas por las noches… Ellos lloran y sufren porque no siempre pueden disfrutar de la compañía de su amada esposa y ayuda idónea. La labor de una madre es con frecuencia heroica, y muchas mujeres la hacen sin protestar. Jamás seas el tipo de mujer que cause problemas, al contrario, sé tú quien ayude a resolver los conflictos. Dios te ha dado la sabiduría de soportar sin desmayar, ni renegar o deshonrar a ese titán del evangelio que se entrega cada día en la obra de Jesucristo.
Compórtate amistosamente, sé consejera y esposa honorable. Creo que a pesar de tanta entrega y sacrificio tenemos un gran privilegio: Somos bienaventuradas. Esto me costó tiempo comprenderlo, porque tengo la dicha (ahora lo puedo decir así) de ser hija de pastores. Y vivo un presente donde Dios nos ha guardado en la fe y nos une en la esperanza gloriosa de disfrutar juntos por siempre de la gloria eternal.
Sigue adelante con optimismo, valentía y mucho amor, porque de ti depende que Él siga triunfando. Ayuda a ese esposo que tanto necesita de tu consuelo, comprensión y respeto. Si hasta ahora no lo habías mirado así que esto te sirva, para no ser piedra de tropiezo, ni hacer más difícil la carga a ese compañero especial. No te rindas a pesar de que: Ser La Esposa de un Líder…No Es Fácil…
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Querida Carmita, gracias por estos bueno consejos que son tan necesarios en nuestra vida diaria. Pues es verdad que con la lucha que tenemos que enfrentar constantemente muchas veces se nos olvida que debemos ser la compañera ideal. Besitos.