En la antigüedad los humanos se orientaban por los astros y después por la brújula, y los mapas. El avance de la tecnología ha permitido la creación de diferentes instrumentos para encontrar el lugar hacia donde se quiere llegar. Uno de estos es el conocido GPS, en el que se programa la dirección que necesitas y da instrucciones bastante detalladas con resultados razonables. Así y todos estos adelantos, nunca antes en la historia de la humanidad, había existido tanta gente sin dirección, ni guía. Porque aun cuando tal vez sepan a qué lugar se dirigen en la ciudad o estado o país, lo cierto es que en su vida espiritual, no tienen ni la menor idea de adonde van, ni que medios usar para orientarse.
Por eso muchos, dándose cuenta de la confusión espiritual en que se encuentran, van tras los “sabios de este mundo” buscando sin encontrar ayuda para su necesidad, y no entienden las palabras que dijo el divino Maestro “Ciegos, guías de ciegos” y añadió: “Si un ciego guiara a otro ciego, ambos caerán en el hoyo”. Lo peor de todo, que cuando tratas de mostrarles las instrucciones que tienes para encontrar “el camino, la verdad y la vida”, algunos se burlan y la gran mayoría te ignora.
En un viaje que di con unas amigas, cuando regresábamos y casi llegando al entronque con la carretera principal que teníamos que tomar, la policía nos desvió del camino que conocíamos y nos envió por otro. Como es de suponer, y aunque teníamos un GPS, nos perdimos, porque curiosamente aunque el GPS nos mostraba que aparentemente estábamos en el camino correcto, realmente llegamos hasta topar la vía principal, pero no había entrada y en dos diferentes ocasiones, le pasamos por debajo y no pudimos tomarla, porque ahí explicaba cómo llegar, pero no te decía que no podías entrar. Enseguida llamamos por teléfono a mi hermano y el nos explicó por dónde teníamos que ir para encontrar la entrada a esa vía que era la única que podíamos tomar para llegar a casa.
Gracias a Dios esto no duró mucho rato y tuvimos señal para el celular todo el tiempo y aunque era de noche y estábamos en un lugar desconocido y oscuro, poder comunicarnos y recibir instrucciones exactas para encontrar el camino de regreso, fue algo que nos reconfortó y después de un rato se convirtió en una aventura más del viaje que estábamos realizando, y tema para conversación.
Cuántas veces en la vida hemos tomado un desvío y después creyendo que sabemos como regresar al camino correcto, nos hemos sentido desamparados y perdidos. Pero gracias a Dios que tenemos a Jesucristo, y si le llamamos en oración, Él nos muestra como volver, y nos recuerda que solamente Él es “El camino, la verdad y la vida”. No vagues a ciegas en la oscuridad, no permitas que el temor se adueñe de tu corazón, entrégale la guía de tu vida a Cristo y nunca perderás el rumbo.
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Gracias Judith por esta hermosa perla, y que el Señor nos permita siempre andar en el camino, sin perder el rumbo, que es tan terrible y nos da miedo, y un terrible susto, no saber por dónde andamos, que Dios nos libre después de a ver encontrado su luz, estemos tropezando en las tinieblas.
Recibe un fuerte abrazo mio.