Su misericordia nos da cada amanecer. Así como el pintor puede transformar un simple lienzo en un paisaje lleno de vida y color, el Pintor de los pintores, nuestro amado Dios, le brinda a tu vida cada mañana, una nueva oportunidad para llenarse de resplandecientes tonalidades que esparzan alegría en su derredor.
Hoy me aventuré a transformar un cuadro que había pasado a la categoría de adornos obsoletos. Se me ocurrió la idea genial que podía pintar sobre el ya existente dibujo, cualquier cosa que lo hiciera moderno y llamativo. Traje las pinturas y pinceles. Me acomodé en mi sala de proyectos especiales, donde da mucho el sol, y comencé a pintar emocionada. ¿Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta que la pintura se desaparecía como por arte de magia? No se penetraba en el lienzo. Rápidamente me di cuenta que estaba usando la pintura equivocada. Y mientras trataba de pensar en una alternativa que no incluyera regresar a comprar más pintura, se me ocurrió la idea de que así mismo nos pasa en la vida, cuando pretendemos ser expertos y nos aventuramos a darle ‘color y forma’ a nuestra vida, usando los métodos incorrectos. No hay forma que pueda encajar ‘nuestra’ manera en el lienzo de la vida. Si sabemos que Dios es el experto, debemos siempre dejarlo a El dar las pinceladas, porque definitivamente El sí sabe lo que hace. Usará la forma adecuada, sin causar atrasos y preocupaciones. Así que cada mañana, comienza tu día de la forma en que a Dios le agrada, y todo lo demás saldrá bien. Pues mientras El sea el pintor, tú podrás ser el fiel admirador de esa obra de arte.
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Dunita no me canso de decir lo bello que escribes, gracias por darle vida a este rincón, con esas bellas ideas que Dios te da para nuestra bendición y esos himnos que alegran nuestra alma.
Te quiero