
¡Qué don tan especial
Dios te dio, querida Judith!
Es fuera de lo normal
Lo que de ti fluye.
Eres fuente inagotable
Brotando cual manantial.
Refrescando nuestras almas
Con el agua celestial.
Cuánta riqueza espiritual
Hay en tu gran tesoro,
Pues lo que nos traes es oro
Y perlas a raudal.
Yo, al Señor imploro
Te dé vida espiritual
Pues tu participación
En el querido Rincón
Es algo excepcional.
Y en la Mesa de Fe
Eres usada igual.
¡Que Dios te bendiga Judita!
Y aunque por el dolor, tu alma transida está,
Rogaré al Dios eternal
Que no nos falte, de tu valioso tesoro
Su inagotable caudal.
-Grisel Juárez
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